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La comunicación médico-paciente como parte de la
formación
ético-Profesional de los estudiantes de medicina________________
Dra.
Maritza Alonso González1 y Dra. Oksana Kraftchenko
Beoto2
Rev Cubana Educ
Med Super 2003;17(1):39-46
Resumen
El trabajo ofrece los resultados de un estudio descriptivo de la
comunicación médico-paciente como parte de la formación
ético-profesional. El mismo se sustenta en el análisis del
cumplimiento de las 3 funciones de la comunicación y de la
empatía como mecanismo de comprensión mutua, mediante la
percepción y valoración de 124 estudiantes y 43 profesores de
diferentes años de la carrera. Se hace referencia a la presencia
de la formación ético-profesional, como objetivo en los
documentos normativos del proceso docente y en las actividades
metodológicas. Fundamenta la necesidad de una adecuada
comunicación médico-paciente centrada en la función afectiva,
para el logro de una asistencia médica de calidad. Los
resultados permitieron inferir que existe una contribución
limitada del proceso docente para el logro de una comunicación
médico-paciente adecuada en los estudiantes, lo que se considera
asociado a una insuficiente formación ético-profesional. Se
ofrecen recomendaciones por la importancia de este aspecto para
la calidad del egresado de las Ciencias Médicas en aras de
lograr la satisfacción de la población.
DeCS: RELACIONES MEDICO-PACIENTE; ETICA PROFESIONAL/educación;
ETICA MEDICA/educación; EMPATIA; CALIDAD DE LA ATENCION DE
SALUD/educación; ESTUDIANTES DE MEDICINA; EDUCACION MEDICA.
La formación de las nuevas generaciones, en especial la
formación de la personalidad, la conciencia y los principios
morales, es una premisa fundamental de la política educacional
en Cuba y en esa misión se han empeñado a lo largo de estos años
los educadores de todos los niveles.1
Muchas han sido las evidencias que ha dado el pueblo cubano, de
esa entrega ejemplar a los principios éticos, de solidaridad y
humanismo en las difíciles tareas que se ha enfrentado en la
construcción de una sociedad socialista. Sin embargo, en el
marco del Período Especial, la población de Cuba se ha visto
sometida a una serie de transformaciones externas e internas que
han permitido evidenciar cambios en la jerarquía de los valores
e incluso una crisis de los mismos.
Los médicos encaran cada día dilemas éticos en su actividad
profesional, donde se proyecta el sistema de valores que regula
su comportamiento a través de la comunicación y la actividad.
El código de Ética Médica define los principios ético-morales
que deben caracterizar al médico, y se destaca la importancia de
desarrollar una adecuada comunicación médico-paciente.2
Sin embargo, existen insuficiencias en esa relación, en la
comunicación afectiva que tanto influye en el nivel de
satisfacción de la población, por lo que se propone este trabajo
como objetivo, valorar en qué medida contribuye la Facultad de
Ciencias Médicas de Matanzas, al desarrollo de la comunicación
médico-paciente como parte de la formación ético-profesional,
según la percepción y valoración de estudiantes y profesores.
Métodos
En el presente trabajo se realiza un estudio en una muestra de
124 estudiantes de 1ro., 3ro. y 6to. años de la carrera de
Medicina en el curso 99-00 y 43 profesores de estos años. Se
analizaron documentos y se aplicaron cuestionarios a docentes y
estudiantes de los 3 años de la carrera para dar cumplimiento a
las siguientes tareas investigativas:
-
Determinación
en los documentos normativos y en el trabajo metodológico si
se contemplan objetivos dirigidos a la formación
ético-profesional para establecer una adecuada comunicación
médico-paciente.
-
Caracterización
de la comunicación médico-paciente como parte de la
educación ético-profesional según las percepciones de
estudiantes y profesores.
-
Valoración de la formación
ético-profesional de los estudiantes, para establecer una
comunicación médico-paciente, que cumpla su función
afectiva.
Los resultados obtenidos fueron analizados por las pruebas
estadísticas de Chi cuadrado y Test para las Diferencias
de Proporciones.
Resultados
Teniendo en cuenta que los objetivos constituyen la categoría
rectora en el proceso docente-educativo y que su formulación
explícita en los programas de las asignaturas, permitiría
orientar al claustro en la conducción de sus conocimientos,
métodos y ejemplo personal, por su doble condición de médicos y
docentes, a fin de propiciar una educación ético-profesional
para la comunicación en los estudiantes, se solicitó a los
profesores su criterio acerca de si estaban o no presentes en
sus documentos normativos, objetivos dirigidos a dicha educación
ética.
Los resultados muestran cómo el 90,69 % de los docentes
encuestados refieren que sí están contemplados en sus programas
con una elevada proporción, tanto para el Área Básica (88,88 %)
como Clínica (91,17 %).
Teniendo en cuenta la prioridad que se otorga en los documentos
normativos (según criterios de los profesores) a la relación
médico-paciente desde los principios de la ética médica, donde
la comunicación es el elemento central, por su implicación en el
nivel de satisfacción con los servicios de salud, se analiza la
frecuencia con que se discute este asunto en las actividades
metodológicas de los profesores (colectivos de asignaturas,
reuniones metodológicas, Comités Horizontales, Claustros, etc.).
Se verá al respecto que sólo el 55,81 % de los docentes,
considera que “siempre” o “casi siempre” se incluye el tema para
ser analizado por los profesores; en tanto que el 46,51 %
opinaron que “pocas veces”, “nunca”, o “casi nunca” se realiza.
Al analizar la percepción de los estudiantes acerca de cómo se
cumplen las funciones de la comunicación en los profesores en su
condición de docentes y médicos, se comprobó que en todos los
años, es la función regulativa la que está en primer lugar
(89,51 %), la afectiva en segundo (70,96 %) y la informativa en
tercero (60,48 %).
Se pudo constatar que en 3er. año, el 29,78 % de los
estudiantes, considera positiva la influencia del proceso
docente-educativo en cuanto a su formación para lograr una
relación médico-paciente adecuada; sin embargo, no consideran a
sus profesores ejemplo de ética profesional. Esta cifra aumenta
en 6to., ya que el 46,15 % de los sujetos tienen esa misma
opinión.
De los 124 encuestados, el 57,25 % manifestaron un bajo nivel de
conocimiento de los elementos que caracterizan la comunicación
médico-paciente.
En el 6to. año es donde se constata un nivel más bajo de
conocimiento en comparación al 3ro., mientras que en estos
últimos, una vez que concluyeron el Área Básica (1ro. y 2do.) y
ya estando en los inicios del Área Clínica, se observa una
tendencia a un mayor conocimiento con relación a 1ro., que aún
lleva poco tiempo bajo la influencia del proceso docente dentro
de la carrera.
En cuanto a los profesores, se observan las mayores cifras en el
nivel de conocimiento bajo (51,16), mientras que sólo el 9,30 %
alcanza niveles altos, siendo la diferencia significativa. En
cuanto al nivel de jerarquía que se otorga a la función afectiva
en la relación médico-paciente, resulta evidente que la función
informativa es más importante para los alumnos de 3ro. y 6to.
años, mientras que la regulativa lo es para el 1er. año. No
obstante, se considera en los 3 cursos estudiados que es la
función afectiva la que debe priorizar la relación
médico-paciente, a pesar de que en 6to. año se obtiene la cifra
más baja (66,6 %), momento en que están más cerca de su egreso y
donde mayor tiempo han estado bajo la influencia de la docencia.
Resulta interesante comprobar que la mayoría de los estudiantes
consideran que su propia comunicación con los pacientes con los
que se relacionan en la práctica docente (sobre todo 3ro. y 6to.
años) está más centrada en aspectos de la función informativa
que en la función afectiva, la función regulativa es la que
menos se expresa.
Al incluir otros posibles aspectos que pudieran estar
caracterizando la comunicación médico-paciente de los
estudiantes, se refiere otro más bien dirigido a satisfacer
intereses cognitivos o de aprendizaje (aprender la patología
que presentan los pacientes con los que se relacionan), con
67 % en 3ro. y 83 % en 6to., por encima de la función afectiva,
que según la bibliografía consultada, determina el éxito de las
otras funciones.3-7
Al analizar los tipos de motivos que caracterizan la intención
conductual de los estudiantes ante situaciones de conflictos de
comunicación médico-paciente, se comprobó que predominan los
motivos de tipo externos, es decir, argumentaciones no
vinculadas con el contenido de una adecuada comunicación
médico-paciente ni a necesidades internas, sino a otros factores
sociales o individuales.
Se manifiesta una tendencia creciente en cuanto al interés, a la
impresión amable, el trato bondadoso y el respeto al pudor en
los 3 años, mientras que en la confianza que inspiran, la
seguridad, la comprensión, la paciencia, el amor y la
preocupación por los demás, aunque se eleva para 3er. año
decrece en el 6to. curso, no obstante, ningún valor es menor de
80 %, lo que denota que la imagen que tienen de sí mismos los
estudiantes es muy favorable en estos indicadores.
Resultó interesante analizar los resultados referidos al grado
en que se manifiestan los elementos de la función afectiva y en
particular de la empatía en la comunicación médico-paciente de
los estudiantes, según la valoración de los profesores.
Por los resultados anteriormente expuestos, se concluye que los
docentes valoran que existe un pobre desarrollo en la mayoría de
los elementos afectivos en la comunicación de los estudiantes
con sus coetáneos y con sus pacientes, que se comporta peor para
el Área Clínica.
Discusión
Los datos referidos a la presencia de la educación
ético-profesional como objetivo educativo en los programas de
las asignaturas y el trabajo metodológico, reflejan la
insuficiente prioridad que se le otorga a este tema, teniendo en
cuenta la importancia estratégica de este aspecto de la
formación y el énfasis que actualmente se pone a la necesidad de
capacitar a los profesores para contribuir al desarrollo de
valores en los estudiantes8 y a la competencia
comunicativa9 en el proceso docente mediante el
trabajo metodológico.
Se concluye que la opinión de los docentes es, que en los
objetivos educativos de sus asignaturas se formulan elementos de
la educación ético-moral, pero esto no constituye un aspecto de
trabajo metodológico frecuente en sus reuniones y no se refleja
en el proceso docente a través de su perfeccionamiento o la
capacitación de los profesores, es decir, que si bien están
declaradas estas intenciones, según la opinión de los docentes,
no se trabaja realmente por su instrumentación.
En cuanto a la percepción que tienen los estudiantes acerca de
cómo se cumplen las funciones de la comunicación en los
profesores, se comprobó que aunque los estudiantes encuestados
perciben que están presentes las 3 funciones de la comunicación
en la relación de los profesores con sus pacientes, en ninguno
de los años, la función afectiva centra la comunicación
médico-paciente, según la percepción de los estudiantes, lo que
significa, que no es la confianza en su médico, la comprensión,
el interés por sus problemas, el trato amable y el afecto, lo
que caracteriza la comunicación médico-paciente en primer lugar
en los docentes, según la percepción de los estudiantes, aspecto
que pudiera influir en la imagen del profesor como modelo de
ética profesional.
En cuanto a la percepción que tienen los estudiantes de la
formación recibida para el desarrollo de una comunicación
adecuada en la relación médico-paciente, se resume que existe
una imagen positiva de la influencia del proceso docente en la
formación, así como de la influencia que ejercen los profesores
en esta dirección, aunque un porcentaje no desestimable de
estudiantes, no consideran que sus docentes sean un ejemplo de
ética profesional.
El profesor como modelo ejerce una gran influencia en el proceso
de formación de los estudiantes, como ha sido reportado en
numerosas investigaciones,5,8 por lo que esto debe
tenerse en cuenta en el perfeccionamiento del proceso docente y
en la capacitación de los profesores para ejercer adecuadamente
su tarea, muy especialmente en el tema de la importancia de la
relación médico-paciente para el éxito de la actividad
profesional.
Resultan de interés los datos referidos al bajo nivel de
conocimiento de las características de la comunicación
médico-paciente adecuada, ya que constituye la base sobre la
cual se orienta el comportamiento en esta dirección, es decir, a
establecer una relación interpersonal basada en los valores
éticos de la profesión, que en el marco de esta situación
comunicativa, producirán un nivel de satisfacción en el paciente
y sus familiares, adecuado para el logro de los objetivos de la
actividad de salud.
El nivel de jerarquía que tiene el aprender de la patología que
presentan los pacientes con los que se relacionan los alumnos,
resulta de gran interés ya que este elemento es particularmente
elevado en el último año (83 %), donde el interés científico por
la enfermedad y su curación, parece influir en los intereses de
los estudiantes de Medicina, según se reporta por
Grundstein-Armando,10 vinculado a su
comportamiento ético. La función afectiva no centra el interés
en la comunicación en este análisis.
En resumen, tanto estudiantes como profesores, privilegian los
factores afectivos como función principal que debe cumplir la
comunicación médico-paciente, para que se cumpla con el
tratamiento médico indicado y como función que debe centrar la
comunicación médico-paciente de los profesores. Sin embargo, no
consideran que en la práctica docente, sea esta la función que
centre la relación con los pacientes, particularmente en el 6to.
año, lo que inclina a interpretar que no existe correspondencia
entre lo que debe ser (ideal) y lo que es (real)
según el criterio de los estudiantes.
La relación de los motivos con la asimilación de valores morales
y la conducta así como la comunicación11 ya ha sido
referido por diferentes autores.
Los motivos predominantes en las intenciones conductuales de los
estudiantes de los 3 años analizados fueron los externos, lo que
expresa que la comunicación con los pacientes y familiares, no
tienen en su base la necesidad de brindar bienestar, apoyo,
comprensión, orientación e información adecuada al paciente,
sino la necesidad relacionada con la posición o prestigio
social, asociados a esta profesión, o de beneficio personal
relacionado con la búsqueda de la aprobación del profesor, de
una buena evaluación o temor al fracaso.
La valoración positiva que tienen los estudiantes de los
elementos de la función afectiva que se ponen de manifiesto en
la relación con los pacientes, contrasta con la de los
profesores que no consideran adecuadamente desarrollados estos
elementos en sus estudiantes.
La realidad obliga a analizar críticamente el resultado de la
práctica docente, independientemente de que se manifiestan en la
historia del país innumerables expresiones de abnegación y
entrega a la humanidad por parte de los profesionales de la
salud, en los que la comunicación satisface de modo contrapuesto
a estos resultados, que son frutos de las valoraciones
cotidianas de los docentes en las actividades con sus
estudiantes.
Esto evidencia que la autovaloración del fenómeno, tiende a ser
muy positiva por los estudiantes, mientras que la de los
profesores, por su experiencia y preparación, tiende a tener una
imagen más cercana a la conducta real de los alumnos, por lo que
se considera que según estos criterios existen evidencias que
implican contradicciones internas.
Conclusiones
-
Aunque en los
documentos rectores del proceso docente, está reflejada la
formación ético-profesional para una adecuada relación
médico-paciente, no se concreta como objetivo de análisis en
la mayoría de las actividades metodológicas que se realizan
en la Facultad. Sin embargo, la percepción del proceso
docente para la formación de la comunicación en la relación
médico-paciente es positiva, aunque no son considerados
todos los profesores, ejemplo de ética médica.
Estas contradicciones no resueltas, permiten valorar que el
proceso docente no tiende a dirigirse en su acción educativa
con la coherencia y sistematicidad necesarias, para que su
influencia en la formación de los estudiantes trascienda el
plano formal y ejerza su rol en la educación ética de los
futuros médicos, para una adecuada comunicación
médico-paciente.
-
Se privilegia por estudiantes
y profesores, los factores afectivos como función principal
en la comunicación médico-paciente como parte de la
formación ético-profesional, sin embargo, no se considera
que en la práctica, sea ésta la función que centre la
relación con los pacientes.
La tendencia irregular y decreciente en los resultados
analizados en las diferentes tareas, subtareas e indicadores,
tales como: el grado de conocimiento acerca de las funciones que
debe cumplir la comunicación médico-paciente, el nivel de
jerarquía que se otorga a la función afectiva, el tipo de
motivos que caracterizan la intención conductal de los
estudiantes ante conflictos de comunicación, el grado de
adecuación de las valoraciones sobre la importancia de la
función afectiva y su comparación entre estudiantes y
profesores, permite inferir que las percepciones y valoraciones
de estudiantes y profesores de la Facultad de Ciencias Médicas
de Matanzas, tributan a que se valore, que el proceso docente en
esta institución de la Educación Superior contribuye
limitadamente al desarrollo de la comunicación médico-paciente,
como parte de la educación ético-profesional en los educandos.
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Recibido: 13 de octubre de 2001. Aprobado: 3 de febrero de 2002.
Dra. Maritza Alonso González. Facultad de Ciencias Médicas de
Matanzas. Cuba.
1
Especialista de II Grado en Histología. Máster en Ciencias de la
Educación Superior. Profesora Auxiliar.
2
Doctora en Ciencias Psicológicas. Profesora Auxiliar.
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