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Apareció hace miles de años en la
antigua Grecia y uno de sus padres fue, nada más ni nada
menos que, Sócrates. El filósofo creó un método, que
promovía el empleo del
diálogo
para llegar al conocimiento y que solía utilizar con sus
discípulos. Se sentaba a conversar con ellos y, a punta de
hacerles preguntas, al final lograba que sacaran a relucir
los conocimientos que tenían dentro. De forma muy romántica,
lo bautizó Mayéutica, que en griego significa partera, para
simbolizar que él también ayudaba a dar a luz. En su caso no
a un niño, sino a la verdad que hasta ese momento había
permanecido oculta.
El Coaching volvió a
hacer su entrada a mediados de los años 70, cuando
Timothy Gallwey se dio
cuenta de que el
peor enemigo de un deportista era su propia mente y
desarrolló una serie de libros para ayudarlo a superar
bloqueos y obtener un mayor rendimiento. Desde un comienzo
el método
mostró resultados
sorprendentes y se empezaron a montar escuelas deportivas
bajo la licencia de su obra, llamada
Inner Game.
Dos de ellas en
Europa a cargo de Sir John Whitmore, quien después de un
tiempo logró adaptar exitosamente el procedimiento al medio
empresarial inglés y dio origen a lo que hoy se conoce como
Coaching empresarial. De ahí, solo fue un pequeño paso para
que bajara hasta la esfera personal y estuviera a nuestra
disposición. Sin embargo, el modelo actual se le atribuye a
Thomas J. Leonard, a quien se le reconoce mundialmente como
el padre del Coaching Moderno. |